En medio de la reforma, Zaffaroni propuso una Corte con 19 miembros

600x0_609851 El integrante del máximo tribunal sugirió una alternativa para descomprimir la cantidad de causas que llegan a la instancia más alta del ordenamiento jurídico. “Sé que es políticamente incorrecto hablar de esto ahora”, admitió. Objetó la posibilidad de crear una nueva casación

El ministro de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni recomendó ampliar la cantidad de miembros del máximo tribunal como una salida constitucional para acelerar la resolución de los procesos judiciales.

En el marco de una charla académica realizada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires que presenció Infobae, el especialista en temas penales elaboró distintas alternativas para descomprimir el trabajo de la Corte Suprema, que bajo la estructura actual asume un doble rol como revisora de la constitucionalidad de las leyes y como tribunal casación.

Zaffaroni reveló que la mayoría de casos que llegan a la órbita del tribunal son presentaciones contra sentencias arbitrarias, un mecanismo procesal que debiera ser excepcional pero hoy en día se ha transformado en la regla.

Así, la concentración de casos es altísima y el trabajo de los ministros del máximo tribunal se torna muy problemático. Una salida posible sin la necesidad de modificar la Constitución Nacional sería la ampliación de la cantidad de integrantes de la Corte, con funciones diversificadas, planteó.

“Hoy nuestra Constitución no limita el número de ministros de la Corte. Nada impide que se amplíe el número de ministros y que se mantenga la integración actual de los 7 jueces para definir cuestiones de constitucionalidad”, explicó.

Según su propuesta, el máximo tribunal podría sumar otros 12 ministros que divididos en cuatro salas especializadas -penal; laboral y previsional; contencioso administrativo y civil- hagan las tareas de casación. Así el funcionamiento de la Corte se asimilaría al de otras de la región, como la de Costa Rica, explicó el especialista.

Si bien la casación surgió en la Revolución Francesa como un órgano político destinado a controlar a los jueces, hoy en día se ha transformado en un órgano jurisdiccional con la función de darle una resolución definitiva a un caso concreto.

“Sé que esto no es algo para mañana. Es absolutamente inviable y hablar de esto en este momento es políticamente incorrecto. No obstante, quisiera que lo escuchasen y cuando en el futuro tengan poder decisorio se acuerden de esto”, indicó en el Salón Rojo de la Facultad, que lució repleto de alumnos.

Convocados por Carlos Mas Vélez de la cátedra libre “Democracia y Estado de Derecho Dr. Raúl Alfonsín”, Zaffaroni compartió una charla sobre los 150 años de la Corte Suprema con la decana Mónica Pinto, el diputado nacional Ricardo Gil Lavedra y el profesor Raúl Gustavo Ferreyra.

Tras analizar los aspectos más relevantes de la historia del máximo tribunal de la Argentina, Zaffaroni admitió que es “prácticamente inhumano” para los siete integrantes actuales de la Corte poder analizar los 15 mil casos que les llegan por año.

“No podemos estudiar y leer 15 mil causas. De cada diez expedientes que recibimos, tratamos de que entre 1. Tenemos el artículo 280 -mecanismo de la Corte para rechazar casos-, pero nos requiere casi el mismo esfuerzo que dictar una sentencia”, ahondó.

La otra alternativa que abordó Zaffaroni para facilitar el trabajo de la máxima instancia judicial del país es una reforma constitucional que divida las competencias actuales de la Corte. Así se podría crear un tribunal especializado en control de constitucionalidad y otro en casación.

“La reforma constitucional se abre en momentos que no tienen que ver con las necesidades institucionales. El proceso suele abrirse bajo coyunturas políticas sospechadas. No sabemos cuándo se abrirá este espacio para una reforma, pero es bueno que si a alguno le toca estar sentado como constituyente, se acuerde de esto”, solicitó.

El profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires objetó aquellos proyectos que plantean la creación de una suerte de cámara de casación nacional, ya que la Corte continuaría con la potestad de revisar sus sentencias, lo que haría aún más largos los procesos judiciales.

Reforma judicial y ovación para Gil Lavedra

La charla organizada en la Facultad de Derecho coincidió con el día en que el Congreso de la Nación sancionó dos de los seis proyectos que integran la reforma judicial impulsada por el gobierno nacional. Zaffaroni evitó hacer referencia al tema, pero sus pares sí aprovecharon la ocasión para realizar algunos planteos.

La decana Pinto recordó el escrito que el Consejo Directivo de la facultad difundió la semana pasada y marcó “algún tipo de contradicción” entre el proyecto que busca limitar las medidas cautelares y el que prevé la creación de tribunales de casación. “Por un lado se busca acortar el proceso y por el otro pareciera que se pretende alargar”, reflexionó.

El profesor Ferreyra repasó el primer fallo de la Corte Suprema, hace justamente 150 años, donde el tribunal rechazó asumir funciones de casación. Además, indicó que las leyes pueden modificarse a través de otras leyes y que en cuatro meses los argentinos tendrán la posibilidad de ir a las urnas para elegir a los nuevos integrantes del Congreso.

Disfónico, tras su acalorada participación en el final del tratamiento de las modificaciones al Consejo de la Magistratura, el diputado Ricardo Gil Lavedra se disculpó por llegar tarde al debate y con una sonrisa lanzó un chiste: “Estuvimos debatiendo mucho hoy en el Congreso”. Recibió el aplauso más fuerte de la noche.

 

 

 

 

 

Fuente: www.infobae.com

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