Argentina ganaba, se lo dieron vuelta y terminó festejando

311x0_653917  En San Luis, igualó 3-3 con Uruguay por un cabezazo de Storm sobre el final cuando se había quedado con 9 jugadores por las rojas a Sánchez y Ferreyra. El punto le cayó mejor al equipo de Humberto Grondona que lidera el Hexagonal junto a Venezuela y Brasil.

En un encuentro que tuvo de todo, con expulsados, polémica e incidentes en el final, Argentina y Uruguay armaron un partidazo y empataron 3-3, por la segunda fecha del hexagonal final del Sudamericano Sub 17 que se está disputando en el estadio Juan Gilberto Funes de San Luis.

Argentina, que ganaba 2-0, pasó a perderlo 3-2 y sufrió dos expulsiones (Matías Sánchez en el primer tiempo y Germán Ferreyra en el segundo), pero pudo empatarlo a los 43 minutos del complemento con un gran cabezazo (con una clara falta anterior) de Marcelo Storm, quien había ingresado por Sebastián Driussi. Todo el equipo y el banco uruguayo protestaron y, tras el final del partido, el clima se caldeó entre los jugadores, con algunos festejos desmedidos de los argentinos, aunque no pasó a mayores.

Justamente, el delantero de River Driussi tuvo un comienzo de partido soñado. A los 3 minutos, armó la obra de arte de la noche: tras un lateral, dominó el centro con el pecho y metió una chilena espectacular desde la medialuna del área, para que la pelota se colara por encima del arquero Thiago Cardozo y para estampar el 1-0. Y a los 12, controló con la derecha la asistencia de Pérez y definió de zurda y cruzado para el 2-0.
Argentina entró muy despierto y fue pura efectividad. Pero tras el parate por el apagón de varios focos de luz del estadio, la historia comenzó a cambiar. A los 29 minutos, Sánchez se fue bien expulsado por una dura plancha a Marcio Benítez, quien a los 41 desbordó por izquierda y descontó. En la segunda parte llegó rápido el empate: al minuto, Uruguay armó una gran jugada colectiva que desembocó en el centro de Kevin Méndez y el gol de Franco Acosta, quien empujó la pelota con el arco en soledad. El 2-2 fue un baldazo de agua fría. Y ni hablar del tercero, cuando Méndez, a los 30, puso en ventaja al conjunto charrúa, tras una mala reacción del arquero Augusto Batalla que no pudo contener el balón.

Para colmo, Ferreyra se tuvo que ir de la cancha también expulsado. Sin embargo, llegó el milagro sobre el cierre, con ese cabezazo salvador de Storm tras el tiro libre de Astina. Se trató de un gol que se festejó como un triunfo y que le permite a Argentina mantenerse entre los primeros. Siempre, por supuesto, con la idea fija de clasificar al Mundial.

 

 

 

 

Fuente: www.clarin.com

 

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