Catamarca tendrá un nuevo Museo de Estudios Folklóricos

1  El próximo 26 de octubre se inaugurará en la localidad de Londres, departamento de Belén, provincia de Catamarca, uno de los museos dedicados a los estudios folklóricos más moderno del noroeste argentino, en un esfuerzo conjunto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT), el Gobierno Provincial, el Municipio local y la Fundación Azara.

Este nuevo museo está ubicado en la antigua casona del siglo XIX que fuera donada por la familia de la notable escritora catamarqueña Julia García Mansilla.

Catamarca es un millonario yacimiento de expresiones folklóricas. Lo sabemos porque fueron estudiadas y difundidas desde hace un siglo por un pequeño pero poderoso grupo de personas de la cultura. Entre ellos Adán Quiroga, Juan Alfonso Carrizo y Samuel Lafone Quevedo, Carlos Villafuerte, Luis Franco, Juan Oscar Ponferrada, Antonio Larrouy, Pedro Ignacio Galarza, Manuel Acosta Villafañe, Margarita Palacios y Ramón Rosa Olmos.

En 1846, William John Thoms, el “padre” de la folklorología formuló un diagnóstico que sigue vigente: “ninguno de los que haya hecho su materia de estudio los usos, costumbres, observaciones, supersticiones, cantares, proverbios, etcétera, de los tiempos viejos ha dejado de arribar a dos conclusiones: – la primera, cuánto se ha perdido por completo de lo que es curioso e interesante en estas materias; – la segunda, cuánto puede ser rescatado con un esfuerzo oportuno”. Dicha necesidad de rescate sigue vigente.

Por eso, este museo está dedicado a la defensa, difusión y conservación de las costumbres, creencias, artes y saberes del campo. Es notable y justo contar que buena parte de las colecciones reunidas fueron donadas de modo espontáneo por los vecinos de Londres y de sus alrededores rurales al escuchar los objetivos de esta institución. De ahí el compromiso del museo de conservar esos bienes, de investigarlos, y de educar con ellos a través de una exhibición interpretativa que esté al servicio de la misma sociedad.

Una aclaración es oportuna: lo más importante de este tipo de museos no son los humildes objetos que se presentan, sino los conocimientos populares que los han creado y lo que estas piezas nos permiten contar sobre ellos y sus manos o mentes creadoras.

En este museo no solo hay recuerdos de personas, sino de una sociedad entera que en ellos se puede ver reflejada. Mucho de lo que sus visitantes verán en las salas será lo que rara vez un turista podrá apreciar si viaja apurado: la intimidad de la vida cotidiana y popular de una parte de la Argentina.

Hay muchos museos que conservan tesoros materiales. El tesoro de este museo es la memoria popular.

El museo no será sólo una exhibición de objetos sino una institución viva, dedicada a investigar y difundir la memoria y los conocimientos populares del noroeste argentino. Será además la posta cero de la Ruta del Telar (circuito turístico de la región), funcionará en él un mercado artesanal y un centro de interpretación de las artesanías catamarqueñas. Finalmente el museo contará también con una Serie de Publicaciones, cuyos dos primeros títulos son la reedición de “Folklore Calchaquí” obra célebre de Adán Quiroga y “Folklore de Catamarca” que incluye la información reunida por el museólogo Claudio Bertonatti para la realización del museo.

¿Qué es la Folcklorología?

La folklorología o ciencia del folklore está enmarcada dentro de la antropología cultural. Se vincula con diferentes ciencias especializadas y otras disciplinas antropológicas como la etnografía, disciplina con la cual comparte métodos, técnicas y objetos de estudio. Es la ciencia que estudia las tradiciones y costumbres de un país, región o pueblo. Es decir, nos informa sobre las leyendas, creencias, poesías, vestuario, comidas típicas, baile, música, etc. de una comunidad.

El arqueólogo inglés Williams Thoms, inventor del término folk-lore en 1846, y el finlandés Julius Krohn le dieron peso académico a la disciplina. Para la segunda mitad del siglo XIX, el folklore era considerado una ciencia. Los estudios se basaban en las “sociedades folk”, es decir pequeñas comunidades donde todos sus miembros se conocían unos a otros, donde la creación artística era anónima, los conocimientos se transmitían principalmente en forma oral, y donde la vida diaria seguía siendo regulada por la tradición y formas no industriales de producción.

En la Argentina, Juan Bautista Ambrosetti (antropólogo y naturalista) fue el pionero de los estudios folklóricos. Su primer trabajo sobre folclore fue “Materiales para el estudio del Folclore Misionero” (1893). Otra de sus obras, “Supersticiones y leyendas” constituye un valioso aporte para el conocimiento de la cultura calchaquí.  En 1960 en el Primer Congreso de Folklore, en Buenos Aires, se le confirió el título de “Padre de la Ciencia Folclórica Argentina”. En ese mismo año la UNESCO designó el 22 de agosto de cada año como “Día Mundial del Folklore” como reconocimiento a Williams Thoms.

CTCs

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